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¿Es dar clic en imprimir y listo?

El proceso de impresión 3D no es sencillo, y además es mucho más complicado que el proceso de imprimir con una impresora de papel, si es que quisiéramos establecer una analogía. 

Cuando se trata de impresión 3D, podemos definir tres fases en la fabricación de una pieza: preimpresión, impresión y postimpresión, cada una de ellas igualmente importante y decisiva para el resultado final en la fabricación de la pieza.

PREIMPRESIÓN

Cuando queremos imprimir en papel, por ejemplo, lo primero que debemos hacer es preparar el texto, imagen, diseño, gráfico, etc, en cuanto a su tamaño, color, tipo de papel, número de copias, si es por una cara o dos, la calidad de impresión -borrador, calidad media, alta calidad- y unas cuantas variables más.

En el caso de la impresión 3D también es necesario preparar el modelo antes de imprimirlo, pero es un proceso mucho más largo y delicado. Una preimpresión equivocada puede conllevar a grandes problemas en la impresión, y puede implicar la pérdida de tiempo y material.

La preimpresión significa por ejemplo analizar si la pieza necesita soportes -es decir, si tiene secciones en voladizo-, si es necesario o adecuado fabricarla por partes -dependiendo de su geometría y tamaño-, si tiene errores de construcción -si tiene paredes muy delgadas o con espesor cero, o mallas abiertas-, y cuál es la mejor orientación para la fabricación -la orientación de la pieza influye en la cantidad de tiempo y material usado, y en el acabado final.

Si la pieza necesita soportes entonces se procede a generarlos automáticamente en algún software de diseño como MeshMixer, o también se pueden usar los que generan por defecto los slicers como Slic3r y Cura. Incluso es posible generarlos manualmente, colocando objetos fácilmente removibles por debajo de las partes que están en voladizo. Dependiendo de la pieza, su tamaño y complejidad, se determina cuál tipo de soporte será mejor, es decir, cuál proveerá mejor apoyo a la pieza, cuál será más fácil de retirar y cuál dejará menos marcas superficiales.  

Si la pieza es muy grande entonces es una buena idea imprimirla por partes. Esto también es útil para reducir la cantidad de soportes necesarios para la impresión, lo cual reduce la cantidad de trabajo de postimpresión, pues ensamblar partes de una pieza es más rápido que retirarle soportes y pulir su superficie, y además deja un mejor acabado. Para imprimir una pieza por partes es necesario usar algún software de diseño que permite cortar el modelo en secciones que encajen exactamente.

Si la pieza tiene errores de construcción, lo cual se puede saber al momento de procesarla en algún slicer -se observa un aviso de advertencia o la previsualización muestra una pieza incompleta-, es necesario repararla con alguna herramienta web o software de diseño. Repetier en sus últimas versiones ya tiene la opción de reparar los archivos, o también se pueden usar otros como ModelRepair o Netfabb. Es necesario tener cuidado al momento de reparar las piezas, pues a veces los modelos son modificados.

IMPRESIÓN

Una vez se ha definido la orientación, soportes, partes y correcciones de la pieza, se procede a imprimirla. Para esto es necesario procesarla en un tamaño de cama que corresponda con la impresora real que se va a usar -de lo contrario la pieza puede quedar incompleta-, elegir las temperaturas adecuadas para el material seleccionado, las velocidades, el infill, los tipos de enmallado, la altura de capa, el número de faldas, Brim, Raft y muchas más variables que juegan un papel importante durante la impresión. 

Por lo general es posible definir todas estas variables una única vez, y modificar solamente la altura de capa y el infill en cada impresión. 

En esta etapa también es necesario preparar la máquina, colocar el filamento, verificar su correcto funcionamiento, y pasarle el archivo .gcode correspondiente. 

POSTIMPRESIÓN

Finalmente, luego de que la pieza ha finalizado -exitosamente- es muy probable que sea necesario algún tipo de proceso postimpresión, como: remoción de soportes, lijado, pegado de piezas, reparación y completado de detalles usando macilla de filamento o aplicación de pintura.

Con todo lo anterior, se evidencia que muchas veces los procesos de preimpresión y postimpresión pueden ser más extensos, complejos y hasta tediosos que el proceso mismo de la impresión, y cada una de las fases influye en el resultado de la siguiente. Incluso a veces es necesario repetir varias veces una o varias de las etapas para obtener una buena impresión 3D.

Así que, podemos decir que no es simplemente hacer clic en imprimir, y listo.

Kóndoro: imagínalo, nosotros lo fabricamos. 

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