¿Por qué no generamos tecnología en Colombia?

Cuando iniciamos con Kóndoro, nuestra meta final era, y es, generar y desarrollar tecnología. ¡Oh, es el sueño de muchos! ¡Que bien suena! Pero qué difícil es. Pueden haber muchas razones para que sea difícil, pero en esta ocasión quiero reflexionar únicamente sobre una que cada vez es más evidente para mi al estar inmerso en el mundo empresarial, así sea a pequeña escala (por el momento).

Cuando digo “generar y desarrollar tecnología” me refiero a un producto o servicio relacionado con la ingeniería y ciencias básicas en general, que pueda ser usado de forma masiva y que pueda ser implantado alrededor del mundo. ¿Recuerdan el último teléfono celular desarrollado en Colombia? ¿El último automóvil? ¿La última máquina para producción industrial? ¿El último material usado en medicina? ¿La nueva técnica de construcción de estructuras? ¿El nuevo método para aumentar la producción agrícola sin usar químicos? No, no las podemos recordar porque simplemente ese tipo de desarrollos no se observan acá. Si, hay personas o instituciones que investigan estos campos, o algunos similares, o incluso completamente diferentes. Pero se queda en investigación, en artículos, y en los mejores casos, en patentes. Pero no se llevan al mercado (con contadas excepciones).

¿Por qué? ¿Qué sucede? Quizás estas universidades, instituciones o personas no tienen la culpa. En mi opinión, están haciendo su labor, que es generar nuevo conocimiento y aplicarlo para solucionar algún problema. A mi parecer, falta que las empresas hagan parte de la cadena de producción intelectual y tomen estos resultados para explotarlos comercialmente. Y junto a esto, también encuentro un problema relacionado: muy pocas empresas contratan personal para que desarrolle un nuevo producto o servicio. Es decir, desde mi punto de vista (posiblemente angosto), no les interesa lo que se denomina I+D+i, Investigación-Desarrollo-innovación.

Lo que he podido experimentar, ver y escuchar en estos pocos años que llevo en el mundo laboral, es que las empresas buscan dos tipos de perfiles laborales: 1) alguien que se ocupe de actividades repetitivas (tanto administrativas como de producción), o que tenga unas buenas soft-skills (habilidades relacionadas con la comunicación), y 2) personas que sepan dirigir otras personas y tengan conocimiento (o que lo parezca, al menos) dirigiendo proyectos. No critico estos dos perfiles, pues conozco personas que son excelentes en estas labores, y en ocasiones, dependiendo de la actividad que esté realizando, me puedo incluir a mi mismo en este grupo. Pero las personas que cumplen estas actividades no generan nuevos productos o servicios. Pueden identificar necesidades, pero no crear soluciones.

En el primer grupo que menciono se podrían incluir a las personas de trabajo administrativo (aquellos que hacen informes, contestan llamadas, responden correos, solicitan información, llenan formatos, y actividades similares), o los operarios de máquinas, los de mantenimiento, o los de ventas; y en el segundo grupo se podrían incluir a personas que realizan convenios, alianzas, relaciones interinstitucionales, directores de proyectos, gerentes y cualquier puesto de dirección.

Sin embargo, y a pesar de lo que menciono arriba, en los últimos años he visto que se ha incrementado la solicitud de personal enfocado en el desarrollo de software, lo cual considero como buen síntoma. Trabajemos para que esto siga así, y se expanda a otras áreas de la industria, de tal forma que algún día podamos decir “wau, ese último dipositivo colombiano es increíble”.

Escrito por:

Camilo Hurtado

Director General Kóndoro S.A.S.

Coordinador de Proyectos en Fundación Materialización 3D